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miércoles, 3 de octubre de 2018

Motivación y cultura en las colectividades libertarias

Bon dia tinguin!

Hoy he decidido compartir con vosotros un trabajillo, como ya hice con mi treball de recerca de bachillerato, acerca de las colectividades libertarias que se crearon durante la ventana de oportunidad para la emancipación social que surgió en verano de 1936.

Las experiencias autogestionarias y colectivistas me parecen una inspiración para el futuro en esta crisis de régimen, por eso lo considero un asunto fundamental que revisar e, incluso, que intentar adaptar (dentro de la legalidad, me advierte mi abogado que aclare) en el momento actual. No hay mayor "sí se puede" que documentarse sobre esta experiencia; y como futuro psicólogo, estoy seguro de que un cambio cultural parecido a este aumentaría el bienestar social de forma absolutamente radical. Pero en fin, ¡que hable solo! ¡Dentro trabajo!



PD: No es un TFG, no es un TFM ni es una tesis doctoral. Es un trabajo para la asignatura de Psicología de las Organizaciones que contaba un porcentaje pequeño de la nota, así que pido disculpas por el escaso número de referencias y por si hay algún error que no haya detectado (¡dichculpe, fichcalía!).

domingo, 30 de septiembre de 2018

Sociopatologías. Hoy: ¡Ideación delirante!

¡Hola, amigos!

Quizá algunos de vosotros hayáis oido hablar de manuales de psiquiatría como el DSM-5, que sirven para detectar los síntomas y características de los trastornos psicopatológicos de cara a poder diagnosticarlos y trabajar con ellos.

¡Pero muy pocos de vosotros conoceréis la existencia del nuevísimo manual de diagnóstico de enfermedades sociopatológicas y de transmisión cultural: el MTLC-5! Tranquilos, que para eso estoy yo aquí.


El MTLC-5 cataloga las ideaciones delirantes, obsesivas y ansiofóbicas que le puede haber metido en la cocorota su entorno cultural, repleto de agentes sociopatógenos contagiosos que ejercen un efecto pernicioso en las personas que lo absorben y los que están a su alrededor.

¿Pero cómo saber si ha sido usted infectado? ¡Ajá! Revise la siguiente lista y busque si alguna de estas ideas le parecen razonables. Entonces, ¡átela a la piedra más grande que encuentre y tírela al río! ¡Deshágase de ella antes de que ella se deshaga de usted y de todos nosotros!

¡Veamos!

IDEAS DELIRANTES:

Delirio de control místico: El mundo se regula para bien y/o es justo de forma mágica (Dios, karma, mercado), sin que los individuos tengan que cooperar ni ponerse de acuerdo. 

Nacionalismo: Un concepto inventado, abstracto y vacío de significado existe de verdad, uno puede sentirlo e identificarse con este, y debe defenderlo ciegamente contra todos los que no crean o no formen parte de él.

Representatividad mágica: Elegir entre pocos grupos en listas cerradas cuyas posteriores acciones y decisiones desconoces conduce a ser representado de alguna forma.

Mayoritismo: La mayoría siempre tiene razón, no está influida por ninguna propaganda.

Delirio de fe en la autoridad: La autoridad siempre tiene razón porque lo es de forma justa (ver "delirio de control místico").

Delirio de ley divina: Las leyes son indiscutibles, y no han sido creadas siguiendo intereses particulares ni huelen a cerrado con el paso de los años.

Elitismo: Hay gente mejor y gente peor de forma innata, y eso se demuestra porque han llegado a "algo" (lo que es considerado deseable por la propaganda) en la vida (en el presente inmediato). 

Dicotomización: Solo existen los extremos, sin grises. O con nosotros, o contra nosotros.

Competitividad: La vida es competición, esa es la naturaleza humana, cooperar es un error.

Mercadocracia: El mercado decide por nosotros y nos dará cosas si nos portamos bien.

Reduccionismo: Cualquier alternativa puede ser reducida a su valor más insignificante. 

Presentismo: En el presente todo tiene sentido, solo en el pasado hubo errores históricos. 

Fiabilismo: El que ha tenido razón una vez la tiene siempre. 

Esencialismo: Todo en el individuo se explica por caracteres innatos e inmutables. 

Delirio de rol innato: La gente es como es de forma programada genéticamente. 

Normativismo: Lo normal o mayoritario es lo correcto, no hay propaganda que lo sesgue. 

Talentismo: Creencia en la capacidad innata de la gente, sin que medie el aprendizaje bien enfocado o la costumbre.

Absolutismo de éxito y fracaso: No hay medias tintas, o se es un winner o se es un loser.

¿No cree usted en ninguna de ellas! ¡Estupendo! ¿Teme ahora no ser lo suficientemente mainstream y que le señalen por la calle? ¡No tema, que aún quedan muchas más!

Haga usted mientras tanto su vida normal, pero por favor: sea mínimamente crítico con la parida de cultura en la que se halla inmerso. Nos hará felices y se hará feliz usted. ¡Besitos y abrazos!

Referencias:

Lascañas, M. (2018). MTLC-5: Manual de tontadas y locuras culturales (5ª edición invent). El Baixllu: Editorial Sobre la Marcha.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Una especie de guía de bolsillo para la vida

Las siguientes palabras son bastante obvias. Escribirlas solo es necesario dentro de un marco de propaganda cultural que ejerza algún tipo de régimen de dominación. Veamos:

Los únicos puntos de referencia valorativos que sabes que existen con certeza (porque los experimentas por ti mismo) son la salud y las emociones positivas de los seres vivos.

Por tanto, lo lógico es que estos constituyan la única guía que sigas a la hora de elegir motivos, ideas y acciones, en lugar de toda la propaganda alienante de referencias inventadas cuya existencia es únicamente abstracta (Dios, la patria, el mercado, el amor romántico, la ciencia positivista, el darwinismo social, el paradigma de la adaptación, el "deber", etc).

A corto, medio y largo plazo (a poder ser los tres a la vez), lo razonable (que solo puede serlo si parte desde un punto de referencia no ficticio) es buscar el estado de mayor salud y emociones positivas para ti y el conjunto de la población a través de dichos motivos, ideas y acciones. No existe excepción alguna que no provenga de un punto de vista arbitrario creado mediante el lenguaje y que no tenga un origen disfuncional o interesado. Lo cual puede provocar que pierdas de vista tus puntos de referencia innatos; que son, como ya digo, los que estarías siguiendo de no estar sometido a un régimen de dominación y alienación cultural, ya sea buscando el ambiente pertinente o transformándolo si es necesario.

Ojalá escribir esto fuera innecesario.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Un nuevo principio

Un curso nuevo se avecina. Y aunque este blog va a mantenerse en la inconstancia que lo caracteriza, no quiero dejar pasar la oportunidad de hacer otra declaración de intenciones.

Durante los últimos años, porque tocaba contrastar con la alegría despreocupada (o así lo recuerdo con una cada vez menos fidedigna memoria) que caracterizaba Matalascañas, me he volcado demasiado en tratar de argumentar contra las estupideces sociales a través de varias entradas. Véase la situación política, económica, mediática e incluso amorosa, por poner unos ejemplos. 

En paralelo, he intentado escribir una novela, aún en la fase de escaletado, pero que avanza bien. Y lo que he aprendido de mis personajes, y en general del enfoque que le quería dar para que me apeteciera realmente escribirla, es que no se puede vivir de cara a la estupidez, a la injusticia, a la propaganda, o a la "ciencia" justificadora de este estado de las cosas. Porque altera, da rabia y al final, no se consigue hacer gran cosa. Lo que realmente es necesario es encaminarse hacia propósitos positivos, e ir saltando de uno en uno los obstáculos absurdos de una sociedad que parece que no aprende nada, pero que igual sí lo hará si le damos algo de tiempo y nos centramos en hacer algo positivo por ella.

Por desgracia, el tiempo de reflexión y la concentración poco a poco se han dejado de lado bajo el poder de las redes sociales, con su información desestructurada y en pequeñas dosis. Los feeds de Twitter, Facebook y demás son pequeños refuerzos aleatorios que nos impiden centrarnos en una sola cosa, bajo un algoritmo del que no conocemos su criterio. No me extraña demasiado que los muros estén llenos de bilis y odio, ¿y quién no odiaría el mundo si cada día le bombardearan con mil voces a la vez reaccionarias, contradictorias e inconexas? Por eso, voy a seguir dando la turra desde aquí, en el añejo formato blog, y quien quiera, está invitado a leer (y a invitarme a leer), porque creo que dedicarle tiempo a algo, pero sobre todo a prestar una atención sostenida a la gente, no debería pasar de moda.

Así que esto es el nuevo principio. Con suerte, mientras tanto, ya a las puertas del último curso del grado de psicología, podré enfocarme en hacer algo realmente útil para mejorar la vida de los demás, sin determinismos rancios ni perspectivas adaptacionistas en lugar de transformadoras. Ya veremos. Por aquí simplemente soltaré lo que me pase por la cabeza y por delante, y eso incluirá lecturas y visionados variados, algún relato corto si mi disponibilidad de tiempo me lo permite, y, por supuesto, la posibilidad de chorriposts en el mejor peor estilo matalascañil.

¡Por aquí estaremos!

viernes, 25 de mayo de 2018

Tres principios

Para el día a día, para la vida en general: 

Ignorar la propaganda.

Ignorar la competición social, derivada de la propaganda. 

Ignorar el condicionamiento social, derivado de la competición social y de la propaganda.
 
Dicho queda. ¡No os metáis en líos, locuelos!

viernes, 18 de mayo de 2018

Abrazados a un alambre


En los años cincuenta, Harry Frederick Harlow realizó un experimento en el que separó a un mono bebé de su madre y lo metió en una jaula con dos "madres" sustitutas. Una de ellas, hecha de alambre, tenía un biberón que proporcionaba alimento. La otra estaba recubierta de felpa suave, pero sin biberón.

La hipótesis que ponía a prueba dicho experimento era ver si el apego maternal, como se teorizaba, se creaba en relación al alimento proporcionado, es decir, a la utilidad para la supervivencia. El mono bebé, no obstante, demostró que el apego es algo más que una conducta instrumental: cuando quería alimentarse, acudía al monigote de alambre, para pasaba el resto del tiempo con el muñeco de felpa

Al profesor Harlow no le importaban los monos. Preguntado sobre el asunto, respondió esto:
"The only thing I care about is whether a monkey will turn out a property I can publish. I don't have any love for them. Never have. I don't really like animals. I despise cats. I hate dogs. How could you like monkeys?"
Ahora, hipoteticemos nosotros.

El profesor Harlow, en su día, quizá fue un bebé que, como ese monete que se abrazaba a lo confortable, era capaz de valorar algo que no fuera el puro interés economicista. Quizá incluso fue capaz de desarrollar relaciones de apego recíproco, acercarse a aquello que le diera confort y seguridad, explorar el entorno divertido y fascinado y, sí, alimentarse para mantener el equilibrio de su organismo y volver a lo otro. 

En algún punto del camino, su brújula debió perderse. Quizás, poco a poco fue infectado por motivos e ideas que de alguna manera confirmaban lo que era habitual en el entorno y la sociedad en la que vivía: relaciones instrumentales, lucha egoísta por el interés propio, la supervivencia como sentido unívoco de la existencia, y, sobre todo, el enfoque en el peligro y no en la búsqueda de bienestar. Y entonces realizó este experimento, y tanto él como aquellos miembros de la comunidad científica que compartían su visión aprendieron algo.

Mientras tanto, las personas (y los monos bebé) que seguían en contacto con sus propias emociones, y que vivían (afortunadamente) ignorantes a la propaganda que trataba (y trata) de justificar una sociedad culturalmente individualista y competitiva, llevaban sabiéndolo desde hacía unos cuantos millones de años.

Lo preocupante no es que esto le pasara al profesor Harlow y a buena parte de los psicólogos de los años cincuenta.

Lo preocupante es que esto, si te pillan con la guardia baja, te pueda pasar a ti.

sábado, 7 de octubre de 2017

España y Cataluña no existen


Esperaba no tener que escribir algo tan obvio, pero veo que a la gente se le empieza a ir la cabeza y no es plan. 

España y Cataluña NO existen. Las etiquetas "catalán" o "español" no clasifican algo real. Son categorías abstractas que se usan para designar a los habitantes de una parcela arbitraria de tierra y que, en principio, se someten a una serie de leyes comunes por voluntad propia o por la represión a la que se ven sometidos por aquellos que acatan dichas leyes.

Podría alguien argumentar que existen para señalar identidades y formas culturales, pero ni con esas. Podéis nacer o vivir en cualquier parte del mundo y llegar a hablar y entender tanto el catalán como el castellano siempre que no tengáis una afasia en el área de Broca o de Wernicke, los centros cerebrales de la producción y la comprensión del habla en el cerebro humano. Igual que podéis participar en todas las tradiciones si contáis con las habilidades motoras pertinentes intactas.

Sois puñeteros homo sapiens, con diferencias genéticas insignificantes. Ni siquiera hace falta que nos vayamos a buscar un parentesco lejano en común, porque hay catalanes y españoles que llevan solo una o dos generaciones en cada uno de los territorios, así que cuando alguien menciona a “los p***s catalanes” o “los p***s españoles”, y recordando que lo están haciendo a conceptos arbitrarios que carecen de esencia propia; probablemente estén llegando al final a oídos de alguien que pertenecía al otro territorio hace escaso tiempo. De hecho, si un cretino del otro bando os ofende, eso no significa que el resto de individuos que de forma arbitraria comparten esa categoría en la que os habéis decidido fijar tengan las mismas propiedades de "cretinismo" que él. Es más, probablemente, por proximidad, la mayoría de la gente que en algún momento os haya jodido la vida habrá sido de vuestro propio lado de la línea imaginaria.

Dicho todo esto, si aún tenéis ganas de poner peros, recordad que la independencia o no de un territorio no separa físicamente dicha parcela de tierra del otro lado, ni prohíbe a nadie cruzar de un sitio a otro; a no ser que haya gente que lo impida en nombre de leyes ridículas, que por cierto no son reglas divinas, sino que las escribe alguien con intereses particulares. Pista: esos intereses particulares, a no ser que seáis personas montadas en el euro, no son los vuestros. Lo único que cambia sustancialmente, y que puede interesar a una persona de bolsillo modesto, es a qué instituciones va a tener que someterse mientras viva en dicho territorio, y cómo han decidido estas que se van a distribuir los recursos del lugar (incluyendo la opción de que se los lleven fuera).

Si las cosas fuesen de otra manera, y tantos unos como otros tuvierais derecho a decidir de forma directa sobre las leyes y decisiones colectivas, nada de esto importaría. Pero como (n)os han colado que elegir entre grupos sectarios cada cuatro años es el único impacto social que nos vamos a ganar en la vida, importa solo porque significa que vuestro destino en el futuro estará ligado al nivel de retraso mental y cultural que alcancen las élites económicas de vuestra parcela, que son las que finalmente tomarán todas las decisiones. 

Dicho lo cual, podéis seguir peleándoos con los del otro lado, sea por mantener vuestra identidad ficticia a salvo, sea para crearos una "nueva". Mientras, esa misma élite seguirá sentadita en su sillón preferido viendo como vosotros, la carne de cañón de un lado y de otro, os insultáis u os metéis de hostias (seáis civiles o guardias civiles) sin que se les caigan los dientes ni los anillos, que, si las cosas se ponen feas, se llevarán a otra parte. Casi que mejor podríais creeros Power Rangers, que al fin y al cabo los hay de muchos colores, y todos contentos.

Y ahora, como igual nos hemos puesto muy serios, ¡pasatiempo final! 

Coged la foto que encabeza esta entrada y, sin buscar ninguna referencia, delimitad los bordes de vuestro estado (o lo que queréis que sea vuestro estado). Pensad que a la que os desviéis un poco de lo real, estáis enviando a miles de personas al otro lado, ¿eh? Joder, pueden ser objeto de vuestro enfado o no al mismo tiempo. Los cretinos de Schrödinger. La solución, abajo.

¡Hala, a disfrutar!

Solución: Uníos por vuestros derechos colectivos. Ah, ¿creíais que hablaría del pasatiempo?

martes, 3 de octubre de 2017

Las costuras del régimen y su propaganda después del 1-O

 
Pues sí, sed testigos.

Me voy a salir un poco por la tangente a la hora de hablar de lo que ocurre en Catalunya y España para señalar algo que no es sentido común pero debería serlo:

Los medios de comunicación y el sistema político son herramientas de propaganda para controlar la opinión de las masas mientras se aprueban leyes que favorecen a (o que son permitidas por) la élite económica. Nada que esté fuera de los límites de lo que éstos quieren es aprobado si no es con una enorme presión social. Y, como hemos observado estos años, se crean incluso conspiraciones policiales para difamar al adversario  y campañas mediáticas que llevan, incluso, a empezar a creer que países ajenos se han convertido, por su protagonismo en las noticias, en una extensión del nuestro.

Por eso, si eres de los que se indigna cada vez que enciende la tele y echan las noticias, enhorabuena: eres capaz de ver que te están tomando el pelo. Constantemente. Se trata de reducir tu capacidad cognitiva, poniendo el foco en unas variables, obviando otras, repitiendo el mismo discurso machaconamente en todos los medios financiados por la misma gente. Si además, esas noticias hacen que te entre miedo, mejor: más necesaria verás la existencia de una élite bajo la que protegerte, y menos capaz serás de relajarte y analizar la situación.

La biblia de los últimos cien años
(clica para ampliar, la portada ya vale la pena)

Este es el modus operandi de las sociedades occidentales. Y en especial de España, que se adecentó un poco para entrar en la Unión (Económica) Europea, pero que nunca se deshizo de las maneras ni de la narrativa franquista. Ni lo hará, porque la élite apenas se ha renovado.

Flashforward hasta la última semana. Referéndum "ilegal" en Catalunya. Manifestaciones pacíficas cuando se detienen cargos de la Generalitat. Preparación pacífica para el referéndum. Normalidad en las calles. Los medios del resto de España cuentan, día a día, mentiras y barbaridades para que, obviamente, solo se las crean fuera de aquí. La estrategia a seguir es, cuanto menos, chapucera: estás divorciándote de siete millones de potenciales espectadores. Aún así, parece que les da igual y siguen adelante.

Llega el domingo:


Uno podría indignarse ante esta barbaridad. Pero si ya sabías lo que has leído hasta aquí, no te habrá sorprendido el discurso. Mienten porque siempre han mentido. Lo han hecho a todas horas. Esa ha sido siempre su función. Solo que, ahora, es evidente. Las costuras del sistema están a la vista, al menos para una población catalana que sabe la verdad.

Esas imágenes, no obstante, son del informativo de TV3. Estamos olvidando la otra cara de la moneda. Este no es un movimiento social cualquiera. No es el pueblo contra la élite. Es una élite encarándose a otra élite, aprovechando la voluntad del pueblo. ¿Recordáis?

Miles de banderas, una sola cara visible. Ya.

Eso no deslegitima el sentimiento ni el movimiento independentista. Solo lo vuelve "mainstream". Y por eso la brutalidad policial de estos días, que no es nada nuevo, que ya ocurrió en el intento de desalojo de la acampada de Plaza Catalunya en 2011 y en tantas otras ocasiones, está indignando esta vez sí a toda la sociedad catalana, incluidas las élites.

Entonces, ¿qué situación se nos plantea aquí?

Por primera vez, un estado absolutamente excepcional en el que la gente de a pie de Catalunya sabe, de forma definitiva, que los medios de comunicación españoles son medios de propaganda que llevan mintiéndoles desde siempre. Esto es una oportunidad, y al mismo tiempo, da un poco de miedo. Porque si las élites no ejercen mediante el Estado las formas represivas de antaño es porque han logrado dominar la opinión pública. Todo esto podría acabar (o no, que la memoria de la gente es extraordinariamente corta en esta era de bombardeo informativo). Por otro lado, los medios catalanes ahora se convierten en la fuente de información "fiable". En esta ocasión, quizá sí. Los intereses se han alineado. Pero, ¿y luego?

¿Qué pasa si Catalunya, efectivamente, intenta independizarse? ¿Se desarticularán los movimientos sociales? Según la ley de transitoriedad, la transición (qué palabra tan fea en perspectiva) se llevaría a cabo mediante, primero, un proceso participativo con la ciudadanía; segundo, mediante elecciones constituyentes y la creación de una propuesta de constitución por parte del pleno elegido; y finalmente mediante un referéndum para aprobar dicha constitución.

No suena del todo mal sobre el papel. Pero para entonces, ya veremos cómo se portan los medios catalanes. Si en ese escenario (y seguimos en el escenario de que habrá un entonces) el movimiento independentista se ha desbandado y lo han dejado todo en manos de la élite política y económica, asistiremos a como, una vez más, nos la meten doblada. ¿Apostamos? Por el momento, cada domingo puedes ver en TV3, la teva, un programa donde te explican economía neoliberal vendiéndola como "economía" a secas y verdad absoluta. ¿La ética? "Als economistes no ens interessa això, ho deixem pels filòsofs i els capellans" (segundo programa de la segunda temporada). Bien.

Así que a todos vosotros:


No os desbandéis, no abandonéis, no dejéis el poder en manos de una minoría ni os creáis nada de estos. Esto es una oportunidad, pero si nos separamos, las cosas solo pueden ir mal. Seas independentista o no, seas de donde seas.

Como siempre ha ocurrido.

domingo, 30 de abril de 2017

Acerca de las relaciones "románticas"


Aprovechando ciertas experiencias recientes, creo que es un buen momento, como realmente lo es cualquier otro en este contexto social, para plantearse cómo funcionan las relaciones afectivas, y cómo nuestra cultura y también nuestros miedos influyen en cómo las construimos.

Si tienes una relación sana, este post no te afecta a ti. Has encontrado a un amigo/amiga íntimo/a con quien, además, tienes relaciones sexuales. Enhorabuena. Espero que nos aconsejes, e igualmente nos acompañes, por estos cuatro apuntes sobre una de tantas convenciones culturales.

Primero: aunque por conveniencia se asocia el concepto de "amor" con la "atracción" y el “enamoramiento”, igual son cosas distintas.

Cuando hablamos de amor "en general”, solemos referirnos a un sentimiento de afecto y deseo de bienestar de la otra persona. Por otra parte, la atracción física es una expectativa de placer hedonista, mientras que el enamoramiento, o “pillarse” de alguien, aunque solía pensar que era una expectativa sostenida de placer y bienestar enfocada en otra persona, me da que tiene una explicación distinta.

Basándome en introspección (cuando me he “pillado” de alguien) y en un montón de casos cercanos y también lejanos, creo que suele aparecer cuando percibes que otro individuo puede reducir tu ansiedad, partiendo de una falta de "equilibrio vital" ya existente que determina la intensidad de la emoción. Ya sea real, ya sea por presión social y por la creencia de que se debe estar en una relación de pareja. Muchas relaciones empiezan así. Me gustaría creer, ya digo, que se empieza por la conexión emocional, pero esto es raro.

Esta capacidad para "rebajar tu ansiedad", "salvarte" o "completarte" la detectas, por ejemplo, cuando percibes cierta seguridad en la otra persona que te resulta atractiva, es decir, una capacidad “protectora”, o cuando esta muestra interés y “admiración” por su parte, haciéndote sentir valorado/a. Un rol y el otro son intercambiables, pero creo que todos sabemos hacia qué lado se decanta cada sexo. Este estereotipo podría deberse, especulando un poco, a diferencias hormonales (también dependientes de los hábitos físicos de cada individuo) o a una categorización social denigrante y de erosión de la autoestima para la mujer (vamos, el machismo).

Pero resumiendo, estas dos cosas no tienen en principio nada que ver con afecto y deseo de bienestar, si no que este surge, si lo hace, como un añadido, y muchas veces desaparece por completo cuando no se cumplen las expectativas egoístas. Por eso creo que deberíamos separarlo, ni que sea para que el concepto de “amor”, tan denigrado como el de “amistad” en la era de Facebook, tenga un poco de sentido de nuevo.

"Una de esas definiciones tiene futuro, señor Anderson.
La otra no lo tiene".

De lo que aquí estamos hablando es de que ahora mismo, y está ocurriendo cerca de tu casa, la gente está decidiendo con quién quiere pasar la mayor parte de su tiempo en base a un criterio físico y conductual que no tiene NADA que ver con el bienestar mutuo. Si este bienestar ocurre, no es porque se haya seleccionado bien a la otra persona. Siempre será una “feliz casualidad” que será lo que sustente la relación, si lo hace, una vez pasado el juego de deseo, protección y admiración inicial.

Si lo analizamos según los criterios que debe tener un test psicológico, el que usan muchas personas en busca de pareja no tiene ni fiabilidad, ni validez, ni carácter métrico. Bueno… quizá lo último sí.

Segundo punto. Ya estamos dentro de nuestra feliz pareja formada en base al atractivo y la inseguridad. Hemos entrado en el territorio de la monogamia. Esto es: solo existe UNA pareja, solo puedes querer o sentirte atraído/a por UNA persona, por lo tanto, si tu pareja se interesa por otra persona, PUEDES PERDERLA. SOLO PUEDE QUEDAR UNO. Esta mentalidad origina los celos. Entra en juego, de nuevo, la ansiedad. Así que, si eres una persona ansiosa (recordemos, condición que propicia el enamoramiento) y además no confías en tu pareja (recordemos: no se ha elegido a la pareja en base a ítems de honestidad y empatía), puedes llegar a controlarle los mensajes, con quién va, cómo viste, etc. Si esa persona tiene interés, o decide acostarse con otra, SE ACABÓ TODO. Drama. Posible reconciliación, pero la cosa necesitará mucho trabajo y recuperar (o crear por primera vez) la confianza.

Todo el mundo entiende que puedes tener múltiples amistades, con mayor o menor profundidad, y que cada una de ellas no influye, a priori, en la otra. Esto, según la creencia monógama, ES IMPENSABLE. No, no. "Solo se quiere a una persona si la quieres de verdad" (me remito a la necesidad de reducir la ansiedad bajo la protección de una relación estable).

Y por todo esto, aparecen todas las disfuncionalidades de la pareja, alcanzando su extremo en la violencia, llámese doméstica o de género. Ésta normalmente está asociada al machismo. ¿Pero estamos seguros de que es el verdadero origen de las explosiones de violencia? ¿O lo es el juego enfermizo en el que las expectativas de la pareja colocan a individuos ya de por sí temperamentales? Por lo pronto, la violencia también se da en relaciones entre mujeres. Sin querer en ningún caso restar importancia a la lucha contra el machismo, creo que hay que plantearse esto también desde este punto de vista.

Tercer punto. Cómo afecta esto a las relaciones entre sexos. Las relaciones de pareja o las expectativas sexuales afectan a las relaciones genéricas entre hombres y mujeres. Crean una barrera y unos prejuicios absurdos. Los hombres son “el enemigo”, que solo van a hacerte caso si resultas atractiva y sumisa, y van a intentar dominarte. Las mujeres son “unas zorras”, que solo van a valorarte si le echas horas en el gimnasio y te comportas con dominancia y desinterés (en ocasiones real, y esto es lo más peligroso) hacia ellas. Pero, sobre todo, debes mostrarte atractivo/a o serás despreciado/a.

Hay una esquizofrenia inherente en el hecho de que vivamos en una sociedad donde se han liberado las relaciones entre hombres y mujeres de la estructuración clásica de pareja, es decir, donde existen las relaciones de amistad entre sexos, y la propia existencia de la pareja. Por ello a veces es tan absurdamente difícil establecer un equilibrio. Dentro de una amistad “sin derecho a roce” (y hace falta la etiqueta, porque parece ser que el sexo es la variable más importante en cualquier tipo de relación), se permite cualquier conducta menos la sexual. Si a mi amiga no le gustan las películas de Eddie Murphy, y no las quiere ver, no pasa nada. No creo que vaya a pensar que siempre ha habido un plan maestro para obligarla a ver la filmografía de Eddie Murphy, propósito escondido en todos los altruistas detalles, anulando la autenticidad de la amistad desde su mismo origen. Si por lo que sea, se sugiere la apetencia de relaciones sexuales, en ciertos casos pueden llegar a desatarse las siete plagas del apocalipsis. Está estipulado, por mandato divino, que las amistades, para serlo, deben ser “puras” (pero entonces, ¿el sexo es algo malvado?).

La cuestión es: ¿No sería mejor poner la presencia de sexo o no a la altura de la apetencia o no de ver la santa trilogía de Superdetective en Hollywood? Es decir, ¿no sería mejor partir de relaciones desinteresadas, carentes de miedo y dependencia pero igualmente capaces de ser profundas, y que el sexo sea un ingrediente que esté, o no?

No estoy proponiendo, para nada, la normatividad de la poligamia o quedarnos en el puro sexo instrumental y esporádico. Propongo, en todo caso, la extinción de la “gamia” en sí misma. Dentro de esa “extinción cultural”, las actualmente llamadas “parejas” sanas no se ven afectadas, y, obviamente, nadie se ve obligado nunca a tener más de un “amigo” si con una amistad profunda le basta. Sería el fin de la búsqueda de relaciones tal cual se conoce (quizá librándonos de bastante telebasura por el camino) y de las expectativas y la obligatoriedad de la norma, abriendo el modelo al diálogo, como de hecho ya empieza a ocurrir. Pero, para ello, deberíamos atacar el cuarto punto.

Cuarto: ¿cómo reducimos la búsqueda superficial y la ansiedad?

La guerra social nos obliga a decantarnos por la pareja como lugar de “refugio” donde aumentar la autoestima y la inseguridad en un entorno depredador. Haría falta, en primer lugar, cambiar las relaciones interpersonales a nivel global. Un entorno hostil, competitivo y basado en la imagen, como fomenta el modelo capitalista y los medios de comunicación en base a él, no ayuda en absoluto.

De alguna manera, hay un cierto paralelismo entre el capitalismo neoliberal, con toda la inseguridad, competición y necesidad de protegerse a toda costa y por uno mismo, con las relaciones monógamas. A veces creo que son el mismo juego: el depredador llega más alto, y se generan relaciones de dependencia entorno a él. Esto vuelve sobre el tema de la ansiedad: el miedo y la desconfianza a nivel social, fomentada cultural y sistémicamente, perpetua el desequilibrio individual y colectivo.

Por el momento, la reflexión es un primer paso.

Con todo esto, creo haber dado argumentos para que nos replanteemos qué estamos haciendo con nuestros corazoncitos. Estoy seguro de haberme equivocado en algo, o de haber generalizado alguna observación. Y he hablado poco de relaciones homosexuales por puro desconocimiento. Pero creo que, en general, la situación se está volviendo tan insostenible que hay que empezar a perder el miedo y reflexionar fuera de las estructuras de una cultura que es, en este y en muchos otros ámbitos, absurda y obsoleta.

domingo, 21 de febrero de 2016

Sigo esperando lo imposible

 

Hace ya nueve años escribí este post. A veces tiro demasiado de nostalgia, pero creo que este, surgido de una época en la que solía guardarme para mí mis reflexiones en favor del humor absurdo, es especial. En él hablaba sobre el individualismo, el machismo y el capitalismo, sin usar esas etiquetas. Hablaba también de autenticidad y de apariencias. Era una época idealista, no porque soñara con algo imposible, sino porque no entendía el origen del conflicto y escribía desde una óptica de ensoñación, de “cruel broma del destino la que nos ha hecho ser así”, y que “ay, si algún día abriéramos todos los ojos a la vez…”.

No sabía muy bien por qué las cosas eran como eran, no sabía si era cuestión de tiempo que la mente colectiva avanzara hacia algo un poco más justo o es que quizá a mí se me escapaba algo que toda la sociedad sabía y era yo que no era capaz de comprenderlo por mi juventud. El tiempo pasó, y en mi intento de poner mis ideas en la práctica, las frustraciones y las hostias fueron constantes, incluso procedentes de, hipotéticamente, mis propias filas. Fue así, poco a poco, como llegó el cambio de paradigma: dejé de interesarme por estas cosas y empecé a obsesionarme con la adaptación propia (“sin renunciar a ciertos principios”, me decía cuando aún creía que eso era posible) a la sociedad en la que había nacido y que se me decía una y otra vez que no quería comprender por capricho.

Había calado en mí, en una etapa de obvia confusión en la que parecía que absolutamente nada se sostenía en pie, que todo aquello que me había pasado era porque no era lo suficientemente bueno, no me había adaptado y había tenido grandes e importantísimos agujeros en mi “percepción” de la realidad. Y con esa nueva percepción empecé a “entender” que hay que ser más "hombre" porque eso es lo que hace que transmitas competencia y atraigas a las señoritas, que hay que estar delgado y fuerte, que hay que esforzarse y tener tu propia marca y aparentar seguridad y saber venderse y ser un empresario de uno mismo y mil milongas más.

Aún no entiendo cómo podía pensar que tratar de cambiar totalmente mi actitud para adaptarla a unos principios machistas como el modelo del hombre fuerte y distante, individualistas como que es simplemente cosa del esfuerzo propio “llegar a algo” y capitalistas como la oferta de uno mismo como producto mediante el marketing personal (es decir, recurrir a la apariencia en vez de a la autenticidad) no eran tirar todos mis principios a la basura. ¿Pero qué otra opción tenía, si no? ¿Seguir dándome de cabezazos contra el muro de la sociedad y ver cómo se me negaban una a una ciertas oportunidades? Estaba demasiado claro, sobre todo cuando pesaba bastante más que ahora, que estaba un peldaño por debajo en la "escala social" como para que cualquier simio posesivo, superficial, egoísta y en más de una ocasión descaradamente machista pasara por delante de mí en relaciones con chicas. Era demasiado evidente que la gente solía menospreciarme de entrada y tenía que ganarme “mi lugar” mediante el esfuerzo y la paciencia, y eso si ocurría el milagro de tener la oportunidad. Era tan sistemático que solo podía haber una explicación, y esa explicación también parecía ser un por qué a aquellas cosas que había escrito antaño desde una óptica soñadora y que no solo no parecían cambiar sino que iban cada vez a peor. 

Y aquella fue la temporada de los “por naturaleza”. El ser humano es egoísta por naturaleza, y como mucho puede aspirar al bien común a través de él. Las mujeres y los hombres buscamos esto y lo otro por naturaleza. Solo los más aptos sobreviven por naturaleza. Nos fijamos en lo superficial por naturaleza. Tendemos a elegir a las personas fuertes, aunque éstas carezcan de una pizca de empatía e inteligencia, porque buscamos "líderes" por naturaleza. Somos seres conflictivos y primarios por naturaleza. 

Evidentemente solo es cuestión de tiempo y experiencia que todos estos supuestos, aunque constantemente presentes en la mente colectiva y en la vida social, se desmoronen aunque sea simplemente al ver que a largo plazo nunca funcionan. Las negociaciones entre egoístas tenderán a la ruptura justo un instante después de que los intereses de las partes cambien. Las mujeres que buscan a un hombre fuerte al que admirar y situar por encima de ellas terminarán terriblemente rotas y dependientes. La capacidad para sobrevivir depende de tantos factores, y hay tantas formas diferentes tanto de vivir como de palmarla, que hablar de supervivencia del más apto es más una cuestión de fe que de ciencia. Las personas superficiales viven esclavizadas por la obsesión en su propia apariencia. Hay y ha habido a lo largo de la historia (en este país especialmente) auténticos idiotas en la cumbre, y muchísimas personas extraordinarias que han muerto en cualquier cuneta. Para ser tan conflictivos y primarios, nuestra especie de monos calvos y enclenques ha sobrevivido tantos años gracias a que hubo gente que no se conformó simplemente con robarle la comida al otro a garrotazos. 

Así que, si no es por naturaleza, ¿por qué nada cambia? ¿Por qué la realidad se empeña en llevarme la contraria y repetir en mi cara los mismos moldes y patrones de conducta una y otra vez? ¿Cuál es el origen del conflicto del que hablaba hace ya tanto tiempo? Si descartamos (al menos, prudentemente, como factor decisivo) lo natural, tendremos que poner la vista en lo adquirido. Es decir, en la cultura.

¿Y qué es la cultura? La cultura no es más que una guía perceptiva de la realidad. 

Si la cultura te bombardea con la apariencia física, te fijarás en ello como norma y la buscarás por encima de cualquier otra característica. Si la cultura te dice que el amor se encuentra en el concepto de relación seria, no verás amor posible a no ser que estés dentro de una o pases de ésta a otra. Si triunfar en la vida es tener dinero, calcularás el éxito personal de cada individuo por sus adquisiciones materiales y la cantidad de pasta que se lleva, obviando para qué utiliza y de dónde proviene esa “riqueza” simbólica. Si la cultura te dice que solo con esforzarte llegarás a algo, no vas a pararte a analizar que este es un sistema económico (ya no digo político, porque la imbecilidad del nuestro está fuera de toda duda) completamente demencial, sujeto al azar y los impulsos egoístas de una élite apoltronada que juega al Monopoly con las vidas de la gente porque han sido educados (de nuevo la cultura) para ello.

Ni te fijarás en que son éstos los que cuentan con las herramientas para filtrarte su propia imbecilidad a través de radio, televisión, cine, publicidad, prensa y discursos políticos, fuentes primarias de la susodicha cultura. No hablemos ya de que serán estas ideas las que en demasiados casos determinarán tus oportunidades tanto vitales como laborales, según cómo haya funcionado tu vida y en base a tus pintas, y si como buen corderito has interiorizado la actitud de saber venderte y de venderte por completo.

¿Sigo esperando lo imposible? 

Lo imposible es conformarse con esta mediocridad. Tenemos la capacidad de ser mejores, y sí, la tenemos por naturaleza. Toca ver si seremos capaces de conseguirlo enfocando nuestra percepción en las cosas que de verdad importan. 

Y así es como, de repente, creo que ya sé de qué quiero escribir en este blog.

sábado, 3 de octubre de 2015

Economías del futuro pasado

Supongamos que hemos hecho acopio de todas las actitudes que se nos piden a los jóvenes para superar la crisis (esto es, superarla cada uno por su lado, claro). Nos hemos hecho un perfil de la parra en Linkedin, tenemos una marca personal brutal, actitud de emprendedor ("¿asalariado? ¡jamás!") y ganas de salir de nuestra zona de confort, que quejarse de cómo están las cosas es de sibaritas.

Con todo, un montón de personas han visitado nuestros perfiles en las redes y se han interesado por nosotros ("¡uah, qué tío! ¡no ha conseguido un solo empleo con contrato fijo pero lo poco que ha podido hacer qué bien lo hace!") con lo que hemos obtenido visibilidad y contactos como para lanzar nuestra empresa bajo la cual contratar reclutar a un puñado de jóvenes entusiastas como nosotros que acaban de finalizar sus carreras y másters, que raudos se han dado de alta de autónomos para trabajar para con nosotros ("¿asalariado? ¡jamás! ¡tenga mis 260 euros de cuota, aunque solo cobre 200!"). 

Hecho todo esto, hemos conseguido financiación a través de unos "business angels" que nos han cedido todo el plutonio que necesitamos (no hemos preguntado de dónde lo han sacado, ¡eso es lo de menos!), y por fin estamos totalmente listos para salir de nuestra zona de confort.

Ya hemos construido nuestro propia máquina del tiempo.... ¡En un Delorean!

Le he puesto un filtrito para que luzca más vintage
#fun #eighties #timemachine #goutudafiutah

Habrá que testear nuestro invento, ¿no? Nos vamos de cabeza al magnífico y dorado futuro que nos espera gracias a nuestra actitud entrepreneur. ¡El fin de la crisis debe estar cerca, ya se ven brotes verdes! Pero por si acaso, decidimos ir más allá y hemos elegido, así al azar, visitar este mismo día de dentro de veintiun años. Concretamente, hemos puesto el dial en el 03 del 10 del 36. ¡Vamos allá!

(Una elipsis temporal después...)

- ¡Uau! Menudo viaje, ¿eh, Marty? ¡Está claro que esto es el futuro, están a años luz de nosotros! ¿Lo has apuntado todo?
- U-u-un momentooo, Doc...
- ¿Qué pasa, Marty?
- Has puesto el dial en el año 36, pero no hemos viajado al 2036, sino...
- ¡Deja de temblar de esa manera y habla, maldita sea!
- Que estamos en 1936, Doc.

#facepalm #abunla #giroargumental #friends #lol #continuará

Aunque es algo poco conocido porque no interesa dar a cononcer una alternativa posible (y menos ahora que el capitalismo ha perdido su capacidad de convencer), en 1936, poco después del comienzo de la guerra civil, los trabajadores, poniendo en práctica sus ideales anarquistas y con el soporte de la CNT, colectivizaron cerca del 80% de fabricas de Cataluña, tomando las riendas en igualdad, democracia directa, con cargos revocables y una economía inteligente basada en su uso para las personas, y no al revés.

Unieron las empresas del mismo sector en asambleas centrales para colaborar y no competir, ahorrando en costes inútiles y aumentando los beneficios. Todo el mundo cobraba lo mismo, y el paro se redujo de forma drástica, repartiendo el trabajo ya existente entre todos para trabajar menos y disponer de más tiempo libre. Los servicios de transporte y de electricidad hacían pagar al consumidor bastante menos que antaño y funcionaban con mucha más eficiencia. La edad de jubilación se estableció en los 60 años, y los alquileres se rebajaron en un 50%. Además, fueron pioneros en instaurar la sanidad para todos.

A pesar de las dificultades que tenían en un contexto de guerra y con los sectores comunistas más apegados a Stalin y la Generalitat en su contra (amén de los intereses del capitalismo internacional), el modelo de comunismo libertario que establecieron tuvo un éxito sin precedentes (ni "poscedentes"), hasta tal punto que los franquistas que devolvieron las fábricas a sus dueños una vez terminada la guerra reconocieron los avances que habían logrado. No solo en cuanto a productividad y gestión de recursos, sino en cuanto a mejora de equipamientos, educación, prestaciones médicas y en general todo lo que conlleva tener una vida digna en una sociedad solidaria donde todo el mundo piensa en el bien común y no en el bien de su propio culo.

Este corto periodo de nuestra historia, oscurecido bajo el conflicto de la guerra civil, se narra en el documental Economia Col·lectiva, l'última revolució d'Europa de Eulàlia Comas, que se pasó ayer en el Cinebaix de Sant Feliu de Llobregat, como pistoletazo de salida de la décima edición de La Petita, las alternativas de la Festa Major de la ciudad que comienzan la semana que viene.

http://economiacollectiva.com/

Esta experiencia, que demuestra que lo "utópico" es realizable, evidentemente no habría sido posible sin una conciencia ética y de clase que en la actualidad no existe en absoluto. Y claro, claro que al hablar de un movimiento sin control hubo barbaridades inexcusables (al comienzo algunos patrones fueron asesinados, aunque muchos simplemente fueron ofrecidos a incorporarse al trabajo como uno más) y por culpa del contexto histórico algunas fábricas tuvieron que dedicarse a la fabricación de armamento. O que, como dice uno de los entrevistados en el documental, "algunos comités obreros eran muy razonables y otros eran unos mentecatos, como pasa en cualquier sitio".

Pero a veces, a pesar de lo que solemos creer, la sociedad atraviesa un periodo de oscuridad intelectual y hace falta echar un vistazo atrás para recuperar ideas que, reformuladas y actualizadas, nos abran un camino de esperanza hacia un futuro más sensato y sobre todo, más humano.

Es hora de volver al futuro, Marty.

domingo, 20 de septiembre de 2015

La independencia, pues depende

Así con la tontería, ya hace tres años que Artur Mas, nuestro King Cold particular, aquél de los recortes en sanidad y educación, aquél que no movió un dedo cuando los antidisturbios se dedicaron a compartir su amor y pasión con los indignados, se tropezó con un millón de personas por las calles de Barcelona y se pegó un golpe tan fuerte en la cabeza que olvidó para qué había sido enviado a nuestro planeta.

Al despertar con la visión de tantas banderas ondeando, se nos hizo indepe, y el resto es historia.

"¡PODEEER... ILIMITAAAAD...! Ehem... Amb il.lusió!"

A lo largo de estos treinta y seis meses hemos asistido a un giro dramático en su estilo de política, en el que los recortes han sido sustituidos por una sorprendente nueva preocupación por escuchar la voz del pueblo y hacerla oír en elecciones anticipadas, consultas y otras nuevas elecciones para que no se nos agarroten los músculos encargados de echar una papeleta en la urna. Y yo no me quejo, un día más de democracia es algo agradecido (con el próximo domingo ya serán nueve días en siete años desde la mayoría de edad, ¡bien! ¡viva la soberanía del pueblo!). 

Mientras tanto, nuestro amigo se ha dedicado incansablemente al servicio de nuestra futura nación, acometiendo políticas como... eh... pues... 

¡A lo que íbamos! Que el pasado 11 de septiembre un millón y medio de personas festejaron la diada en Barcelona con ilusión, y sonrisas, y la esperanza de un futuro mejor, y yo les envidio mucho. Porque saben claramente lo que van a votar la semana que viene, saben qué es lo que quieren con tanta claridad que yo no puedo más que sentirme Spock cuando, rodeado de banderas y camisetas blancas e ilusiones, no soy capaz de entender el por qué de su agitación.

A ver, entiendo el argumento: el pueblo que comparte idioma y tradiciones culturales, ninguneado por un gobierno cutre y rancio que según el criterio de cada uno no cumple las expectativas de los catalanes como gobierno de un estado plurinacional, o es porque nos deben pasta, o simplemente es porque no dan la talla ni como gobierno ni como seres humanos. 

Porque de eso se trata, ¿no? A efectos prácticos la independencia consiste en que dejen de gobernarnos unos "de más allá" y pasen a gobernarnos otros "de más aquí", porque Cataluña seguirá en el mismo sitio de siempre, a la misma distancia del bocata calamares de la que está ahora, con su misma gente, su misma cultura, su mismo idioma y sus mismas tradiciones. Pero vaya, que lo mismo me equivoco, que estos de la Unión Europea se ve que son bastante chungos.

 La nueva ubicación de Cataluña cuando nos expulsen de la UE
y de la Tierra. En la cara oculta, para no molestar a los fachas enamorados.

Entonces, en esencia, ¿cuál es la esperanza que mueve a tanta gente a salir a la calle? Hombre, alejarse de las zarpas de Rajoy ya es de por sí motivo de jolgorio, vale. Tener la seguridad de que por una vez vas a poder salir a manifestarte sin que te partan la cara, también. Pero, a parte de eso... ¿Qué? Vale, sí, los catalanes podremos decir "soy catalán"... pero eh, un momento, ¡eso ya se puede decir! ¡De hecho, acabo de hacerlo!

Total, que no tengo ni idea de si quiero o no la independencia. Supongo que porque tengo algún defecto de fábrica y sigo sin entender el nacionalismo, pero sobre todo porque en las entrevistas, los debates y las toneladas de bilis de los periódicos españoles (iba a decir "de derechas", pero eso sería redundante) no se cuestionan prácticamente nunca las siguientes preguntas:

a) ¿Qué tipo de estado tendremos después de la independencia? 
b) ¿Qué clase de sistema político? 
c) ¿Qué modelo económico? 
d) ¿Cómo se escribirá la constitución, y quién moderará el proceso? 
e) ¿Cómo serán las leyes y las (respiro hondo) "fuerzas del orden"? 

Porque me huelo que si gana Junts pel Sí, la respuesta a estas preguntas sería: 

a) Un estado "moderno", "como los de Europa".
b) Un sistema de democracia representativa, "de toda la vida". 
c) Un capitalismo neoliberal solo que con gestión "propia" de nuestros impuestos.
d) Un proceso guiado por el grupo que gane estas elecciones, en el que la constitución será redactada por una élite intelectual y luego se nos dará a votar el bloque entero. 
e) Lo de siempre, de los creadores del caso de Patricia Heras o Esther Quintana. 

Pues no sé a qué viene tanta il.lusió. Entiendo que vivimos en una cultura estéril intelectual y creativamente, pero joder, ¿de verdad no se van a cuestionar estas cosas a la hora de crear un estado totalmente nuevo y nuestro? ¿Nos vamos a limitar a coger la plantilla y hacer la misma mierda de siempre? ¿En serio nadie se acuerda ya del 15M?

 Ja, ja, ja, qué locuelos estábamos por aquellos tiempos...

Ya no pido cierta creatividad o espíritu crítico, sino aprender de los errores.

La democracia representativa ha sido una patraña en la que el ciudadano de a pie no tiene voz alguna y ni siquiera el programa electoral sirve como contrato, así que nos limitamos a escoger fachada y tendencia ideológica (si es que nos la creemos). Llevamos ocho años de crisis económica y hasta ahora nos hemos resignado a esperar a la siguiente (que vendrá), con gente que gana cada vez más pasta (porque ganar mucha pasta es cool) y gente que cada vez lo tiene más crudo. La constitución española no solo es inamovible, sino que ha sido un colador gracias a sus evidentes contradicciones y agujeros de guión (uno empieza leyendo "la soberanía reside en el pueblo" y llega al final del texto sin saber exactamente cómo) y hemos tenido a hooligans infiltrados en un cuerpo destinado a protegernos con derecho a usar la violencia impunemente.

Así que si las respuestas fueran, por ejemplo, una cosa así: 

a) Un estado que se atreva a innovar sin miedo e ir más allá de la típica papanatería del "me copio del vecino que tenga el televisor más grande". 
b) Un sistema de democracia participativa o directa con un control estricto de los ciudadanos a sus "representantes". 
c) Un modelo económico que, como mínimo, limite mucho las desigualdades y garantice trabajo, vivienda y necesidades básicas para todo el mundo. 
d) Un proceso participativo y fluido en el que todo ciudadano pueda aportar sus ideas con opción a elegir entre suficientes opciones. 
e) Unas leyes justas e iguales para todos (de verdad, sin tasas judiciales prohibitivas ni aforados ni puñetas), a voluntad del pueblo y con una policía controlada y que no se pase por la punta de la porra los derechos humanos.

Entonces esto ya es otra cosa y tendría motivos para salir a la calle a reivindicar la república catalana como el que más y votar que sí a la independencia con total seguridad.

Pero lo único que queda claro, después de ríos de tinta y discusiones vacías, es que el nuevo estado... se llamaría "Catalunya". Y ya está. Igual hay más chicha en los programas electorales, pero no se habla de esto por ninguna parte. Solo la CUP se atreve a ponerlo sobre la mesa. En cambio, de lo que se discute en debates y tertulias, en artículos de opinión y noticias de uno y otro bando es sobre "sentirse de aquí o de allí", sobre "ruptura social", sobre si somos más o somos menos, sobre el chantaje de unos y de otros... Vamos, sobre un montón de nada.

 Representación gráfica del centro de las discusiones que se están
llevando a cabo en los medios de comunicación (y estructura cerebral).

Así que, en definitiva, sigo sin tener ni idea de si quiero la independencia. No sé si me interesa que Cataluña se independice, no se si me interesa seguir dentro de España, no sé si ganará el sí y dentro de tres meses ganarán las "fuerzas del cambio" en el resto del estado y lo mismo en un par de años nos quedamos con cara de idiotas cuando España sea la hostia y Cataluña un "estado europeo de los de toda la vida" con sus desigualdades sociales y su cultura competitiva y sus caras de mala hostia.

Si es que algún cambio es posible. Porque Europa parece que no nos va a dejar hacer nada, ni dentro ni fuera de España, que es ahora mismo el mayor problema al que nos enfrentamos todos y todas. Pero bueno, sigamos discutiendo sobre nada.

Quizá lo de irse a la cara oculta de la Luna no sea tan mala idea. Yo si eso voy tirando, y vosotros ya vendréis con el nombre que queráis.

viernes, 19 de abril de 2013

Teoría de los sentimientos

[Originalmente publicado en Sociedad de Monstruos]


Como dije en el pasado post, voy a ir compartiendo parte de mis apuntes sacados durante mis lecturas bibliotecarias matutinas.

Y empezamos con un curioso libro, Teoría de los sentimientos, de Carlos Castilla del Pino.

Se trata de un ensayo que se dedica a analizar concienzudamente la naturaleza de los sentimientos y a hacer diversas catalogaciones sobre éstos (de ahí lo de "teoría"). No me lo he leído entero, son unas 400 páginas, y como nociones básicas ya me pareció bien lo que leí. Igual, si veo que tengo tiempo de sobras, me relaje y me lo acabe entero.

¿Y qué propone este hombre, por lo que he leído hasta ahora?

Un sentimiento es un instrumento del que dispone el sujeto para relacionarse con personas, animales, objetos, o incluso consigo mismo.

Se trata de un proceso en dos partes:

- La experiencia cognitivo-emocional
- Los efectos que provoca en el organismo

Ejemplo:

Experiencia cognitivo-emocional: reconocimiento del sujeto, sentimiento de repulsión
Efectos en el organismo: náuseas, sudoración, aura amarillenta, pelo tieso y tinción rubia

Los sentimientos son íntimos: Son una experiencia individual y solo se exteriorizan cuando son muy intensos y no se pueden fingir o mentir acerca de ellos. Ocultarlos, en ocasiones, sirve para conseguir propósitos (no necesariamente con una causa perversa, animalicos).

¿Qué es un metasentimiento?

Un metasentimiento es un sentimiento provocado por la aparición conflictiva de otro sentimiento anterior.

Ejemplo:

Primer sentimiento: Estimulación sexual. "Estúpido y sexy Aznar".
Metasentimiento: Culpa. "Soy una persona de gustos horribles.
Merezco la muerte, o la alcaldía de Madrid
."

El Yo adecuado

Llevamos una doble vida, la íntima y la pública. En la pública se construye un yo aceptable y a ser posible reconocidamente valioso. Nos reservamos los rasgos o sentimientos que consideramos no están bien vistos socialmente, con mayor o menor fortuna según la sociedad en la que nos haya tocado vivir.

Asimismo, buscamos "Yoes" que resuelvan conflictos surgidos de interacciones específicas. Por ejemplo, podemos tratar de comunicarnos asertivamente con otra persona con la que tengamos un problema, en vez de lanzarnos a por él impulsados por la posible rabia que sintamos.

"Me alegro de haber expuesto calmadamente nuestros argumentos y haber llegado a una solución adecuada a nuestros respectivos intereses, amigo Hulkito.
Ahora, si me disculpas, reposaré y meditaré sobre el asunto".

Como dato curioso, se menciona que la seducción siempre tiene un cierto grado de engaño, ya que fortalecemos los atributos para gustar y ocultamos los menos deseables.

Cuatro módulos sobre el autoconcepto

Según Carlos, nos evaluamos o juzgamos a nosotros mismos de este modo:

- Erótico: Aceptación / rechazo
- Actitudinal:
            - Pático (simpático / antipático)
            - Ético (fiabilidad que transmites)
            - Estético (gustos que muestras)
- Corporeidad:
            - Fisiológico (saludable / enfermizo)
            - Energético (fuerte / débil)
            - Estético (bello / feo)
- Intelectual: Inteligente / torpe

Por mucho que nos veamos evaluados por los demás o por nuestras experiencias, el sujeto es el árbitro último en el juicio sobre sí mismo.

Y ahora llegamos a la, para mí, parte más interesante de todos los apuntes que tomé:

La relación imaginaria

La vinculación afectiva no se establece directamente con el objeto, sino con las imágenes de los mismos construidas por el sujeto

El objeto de la relación es, por tanto, en alguna medida, parte del sujeto.

Se podría considerar que los sentimientos son, en definitiva, modulaciones del deseo.

Esta parte me toca muy especialmente porque hace no muchos años, en un intento de definir "amor", llegué a algo así como "placer o expectativa de placer (real o imaginaria) que provoca el recuerdo o la presencia de otra persona". No entendamos placer como sexo, sino en el amplísimo sentido de la palabra, lo cual engloba todo tipo de relación.

Volviendo a la teoría de Carlos viene a decir que, realmente, el amor no surge de la realidad sino de la fantasía que nos construimos alrededor de una persona, independientemente de que tenga esta imagen más o menos objetividad.

Si os pilláis de un/a auténtico/a gilipollas, ya sabéis qué es lo que (puñetas) os pasa.

Excepto si estáis locamente enamorados de Mary Elisabeth Winstead. Porque Mary Elisabeth Winstead no tiene fallos. Lo se porque... Eh... Joder, miradla.

Con esta imagen los que seguían en estado de superguerrer se habrán calmado (o habrán ido a peor). Bien, continuemos:

La vinculación es, o se desea, bidireccional

Va del sujeto al objeto con la pretensión de que del objeto vaya al sujeto (con personas, claro).

Para ello, A debe expresar lo que siente (o mejor aún, mostrar de forma evidente) a B.

El fracaso de la bivinculación provoca metasentimientos:

- Sobre uno mismo (depreciación, depresión)
- Sobre el objeto (resentimiento, incluso odio)

(Que también está la posibilidad de tomárselo con deportividad, hoiga).


Los sentimientos son mutuos y fácilmente transferibles en los momentos iniciales de una relación o en los primeros estadios de una relación sentimental durable. Luego, una vez asentados, es más difícil.

Hello, friendzone.

Expresión de los sentimientos

Con el tiempo, las expresiones se estereotipan. De ahí la frase de "tener la cara que te mereces", que no es más que la expresión estándar con la que vas por el mundo, fruto de tu forma de ser.

Cualquier sentimiento nuevo que conmueva al sujeto lo debe mostrar desde la expresión consolidada.


Con la expresión "de siempre" imponemos sin darnos cuenta el tipo de relación del que partimos con las demás personas. Si eres de expresión seria, probablemente les eche para atrás contarte el chiste de la fiesta del corcho, por bueno que sea (que tampoco, eh).

Finalmente, cada uno tiene formas características de mostrar sus sentimientos, por lo que llega un punto en el que, cuando conocemos de mucho tiempo a una persona, podemos leer lo que siente a pesar de que apenas varíe su expresión.

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¡Y esto es todo, todito por ahora! Si sigo leyendo, iré ampliando, pero os recomiendo la lectura, ya sea pillándolo de la biblioteca como aquello de ¡taca! y pa mi casa pa siempre. Comprar, eso.

PD: Es posible que lo que exponga aquí no sea del todo literal, ya que me baso en apuntes que hago una vez asimilado lo que acabo de leer. De esta forma, os incito a hacer una evaluación crítica sin que penséis "como lo cita de un libro, es todo cierto". ¡A leer y a pensar!