viernes, 18 de mayo de 2018

Abrazados a un alambre


En los años cincuenta, Harry Frederick Harlow realizó un experimento en el que separó a un mono bebé de su madre y lo metió en una jaula con dos "madres" sustitutas. Una de ellas, hecha de alambre, tenía un biberón que proporcionaba alimento; la otra estaba recubierta de felpa suave, pero sin biberón.

La hipótesis que ponía a prueba dicho experimento era ver si el apego maternal, como se teorizaba, se genera en base al alimento proporcionado, es decir, a la utilidad para la supervivencia. El mono bebé, no obstante, demostró que el apego es algo más que una conducta instrumental: cuando quería alimentarse, acudía al monigote de alambre, para pasaba el resto del tiempo con el muñeco de felpa

Al señor Harlow no le importaban los monos. Preguntado sobre el asunto, respondió esto:
"The only thing I care about is whether a monkey will turn out a property I can publish. I don't have any love for them. Never have. I don't really like animals. I despise cats. I hate dogs. How could you like monkeys?"
Ahora, hipoteticemos nosotros.

El señor Harlow, en su día, quizá fue un bebé que, como ese monete que se abrazaba a lo confortable, era capaz de valorar algo que no fuera el puro interés economicista. Quizá incluso fue capaz de desarrollar relaciones de apego recíproco, acercarse a aquello que le diera confort y seguridad, explorar el entorno divertido y fascinado y, sí, alimentarse para mantener el equilibrio de su organismo y volver a lo otro. 

En algún punto del camino, su brújula debió perderse. Quizás, poco a poco fue infectado por una serie de ideas que de alguna manera confirmaban lo que era habitual en el entorno y la sociedad en la que vivía: relaciones instrumentales, lucha egoísta por el interés propio, la supervivencia como sentido unívoco de la existencia, y, sobre todo, el enfoque en el peligro y no en lo placentero. Y entonces realizó este experimento, y tanto él como aquellos miembros de la comunidad científica que compartían su visión aprendieron algo.

Mientras tanto, las personas (y los monos bebé) que seguían en contacto con sus propias emociones, y que vivían (afortunadamente) ignorantes a la propaganda que trataba (y trata) de justificar una sociedad culturalmente individualista y competitiva, llevaban sabiéndolo desde hacía unos cuantos millones de años.

Lo preocupante no es que esto le pasara el señor Harlow y a buena parte de los psicólogos de los años cincuenta.

Lo preocupante es que esto, si te pillan con la guardia baja, te pueda pasar a ti.

sábado, 7 de octubre de 2017

España y Cataluña no existen


Esperaba no tener que escribir algo tan ridículamente obvio, pero veo que a la gente se le empieza a ir la cabeza y no es plan. 

España y Cataluña NO existen. Las etiquetas "catalán" o "español" no clasifican algo real. Son categorías abstractas que se usan para designar a los habitantes de una parcela arbitraria de tierra y que, en principio, se someten a una serie de leyes comunes por voluntad propia o por la represión a la que se ven sometidos por aquellos que acatan dichas leyes. Fin. 

Podría alguien argumentar que existen para señalar identidades y formas culturales, pero ni con esas. Podéis nacer o vivir en cualquier parte del mundo y llegar a hablar y entender tanto el catalán como el castellano siempre que no tengáis una afasia en el área de Broca o de Wernicke, los centros cerebrales de la producción y la comprensión del habla en el cerebro humano. Igual que podéis participar en todas las tradiciones si contáis con las habilidades motoras pertinentes intactas.

Sois puñeteros homo sapiens, con diferencias genéticas insignificantes. Ni siquiera hace falta que nos vayamos a buscar un parentesco lejano en común, porque hay catalanes y españoles que llevan solo una o dos generaciones en cada uno de los territorios, así que cuando alguien menciona a “los p***s catalanes” o “los p***s españoles”, y recordando que lo están haciendo a conceptos arbitrarios que carecen de esencia propia; probablemente estén llegando al final a oídos de alguien que pertenecía al otro territorio hace escaso tiempo. De hecho, si un cretino del otro bando os ofende, eso no significa que el resto de individuos que de forma arbitraria comparten esa categoría en la que os habéis decidido fijar tengan las mismas propiedades de "cretinismo" que él. Es más, probablemente, por proximidad, la mayoría de la gente que en algún momento os haya jodido la vida habrá sido de vuestro propio lado de la línea imaginaria.

Dicho todo esto, si aún tenéis ganas de poner peros, recordad que la independencia o no de un territorio no separa físicamente dicha parcela de tierra del otro lado, ni prohíbe a nadie cruzar de un sitio a otro; a no ser que haya gente que lo impida en nombre de leyes ridículas, que por cierto no son reglas divinas, sino que las escribe alguien con intereses particulares. Pista: esos intereses particulares, a no ser que seáis personas montadas en el euro, no son los vuestros. Lo único que cambia sustancialmente, y que puede interesar a una persona de bolsillo modesto, es a qué instituciones va a tener que someterse mientras viva en dicho territorio, y cómo han decidido estas que se van a distribuir los recursos del lugar (incluyendo la opción de que se los lleven fuera).

Si las cosas fuesen de otra manera, y tantos unos como otros tuvierais derecho a decidir de forma directa sobre las leyes y decisiones colectivas, nada de esto importaría. Pero como (n)os han colado que elegir entre grupos sectarios cada cuatro años es el único impacto social que nos vamos a ganar en la vida, importa solo porque significa que vuestro destino en el futuro estará ligado al nivel de retraso mental y cultural que alcancen las élites económicas de vuestra parcela, que son las que finalmente tomarán todas las decisiones. 

Dicho lo cual, podéis seguir peleándoos con los del otro lado, sea por mantener vuestra identidad ficticia a salvo, sea para crearos una "nueva". Mientras, esa misma élite seguirá sentadita en su sillón preferido viendo como vosotros, la carne de cañón de un lado y de otro, os insultáis u os metéis de hostias (seáis civiles o guardias civiles) sin que se les caigan los dientes ni los anillos, que, si las cosas se ponen feas, se llevarán a otra parte. Casi que mejor podríais creeros Power Rangers, que al fin y al cabo los hay de muchos colores, y todos contentos.

Y ahora, como igual nos hemos puesto muy serios, ¡pasatiempo final! 

Coged la foto que encabeza esta entrada y, sin buscar ninguna referencia, delimitad los bordes de vuestro estado (o lo que queréis que sea vuestro estado). Pensad que a la que os desviéis un poco de lo real, estáis enviando a miles de personas al otro lado, ¿eh? Joder, pueden ser objeto de vuestro enfado o no al mismo tiempo. Los cretinos de Schrödinger. La solución, abajo.

¡Hala, a disfrutar!

Solución: Uníos por vuestros derechos colectivos. Ah, ¿creíais que hablaría del pasatiempo?

martes, 3 de octubre de 2017

Las costuras del régimen y su propaganda después del 1-O

 
Pues sí, sed testigos.

Me voy a salir un poco por la tangente a la hora de hablar de lo que ocurre en Catalunya y España para señalar algo que no es sentido común pero debería serlo:

Los medios de comunicación y el sistema político son herramientas de propaganda para controlar la opinión de las masas mientras se aprueban leyes que favorecen a (o que son permitidas por) la élite económica. Nada que esté fuera de los límites de lo que éstos quieren es aprobado si no es con una enorme presión social. Y, como hemos observado estos años, se crean incluso conspiraciones policiales para difamar al adversario  y campañas mediáticas que llevan, incluso, a empezar a creer que países ajenos se han convertido, por su protagonismo en las noticias, en una extensión del nuestro.

Por eso, si eres de los que se indigna cada vez que enciende la tele y echan las noticias, enhorabuena: eres capaz de ver que te están tomando el pelo. Constantemente. Se trata de reducir tu capacidad cognitiva, poniendo el foco en unas variables, obviando otras, repitiendo el mismo discurso machaconamente en todos los medios financiados por la misma gente. Si además, esas noticias hacen que te entre miedo, mejor: más necesaria verás la existencia de una élite bajo la que protegerte, y menos capaz serás de relajarte y analizar la situación.

La biblia de los siglos XX y XXI
(clicad para ampliar, la portada ya vale la pena)

Este es el status quo de las sociedades occidentales. Y en especial de España, que se adecentó un poco para entrar en la Unión Europea hace unos cuarenta años, pero que nunca se deshizo de las maneras ni de la narrativa franquista. Ni lo hará, porque la élite apenas se ha renovado.

Flashforward hasta la última semana. Referéndum "ilegal" en Catalunya. Manifestaciones pacíficas cuando se detienen cargos de la Generalitat. Preparación pacífica para el referéndum. Normalidad en las calles. Los medios del resto de España cuentan, día a día, mentiras y barbaridades para que, obviamente, solo se las crean fuera de aquí. La estrategia a seguir es, cuanto menos, chapucera: estás divorciándote de siete millones de potenciales espectadores. Aún así, parece que les da igual y siguen adelante.

Llega el domingo:


Uno podría indignarse ante esta barbaridad. Pero si ya sabías lo que has leído hasta aquí, no te habrá sorprendido el discurso. Mienten porque siempre han mentido. Lo han hecho a todas horas. Esa ha sido siempre su función. Solo que, ahora, es evidente. Las costuras del sistema están a la vista, al menos para una población catalana que sabe la verdad.

Esas imágenes, no obstante, son del informativo de TV3. Estamos olvidando la otra cara de la moneda. Este no es un movimiento social cualquiera. No es el pueblo contra la élite. Es una élite encarándose a otra élite, aprovechando la voluntad del pueblo. ¿Recordáis?

Miles de banderas, una sola cara visible. Ya.

Eso no deslegitima el sentimiento ni el movimiento independentista. Solo lo vuelve "mainstream". Y por eso la brutalidad policial de estos días, que no es nada nuevo, que ya ocurrió en el intento de desalojo de la acampada de Plaza Catalunya en 2011 y en tantas otras ocasiones, está indignando esta vez sí a toda la sociedad catalana, incluidas las élites.

Entonces, ¿qué situación se nos plantea aquí?

Por primera vez, un estado absolutamente excepcional en el que la gente de a pie de Catalunya sabe, de forma definitiva, que los medios de comunicación españoles son medios de propaganda que llevan mintiéndoles desde siempre. Esto es una oportunidad, y al mismo tiempo, da un poco de miedo. Porque si las élites no ejercen mediante el Estado las formas represivas de antaño es porque han logrado dominar la opinión pública. Todo esto podría acabar (o no, que la memoria de la gente es extraordinariamente corta en esta era de bombardeo informativo). Por otro lado, los medios catalanes ahora se convierten en la fuente de información "fiable". En esta ocasión, quizá sí. Los intereses se han alineado. Pero, ¿y luego?

¿Qué pasa si Catalunya, efectivamente, intenta independizarse? ¿Se desarticularán los movimientos sociales? Según la ley de transitoriedad, la transición (qué palabra tan fea en perspectiva) se llevaría a cabo mediante, primero, un proceso participativo con la ciudadanía; segundo, mediante elecciones constituyentes y la creación de una propuesta de constitución por parte del pleno elegido; y finalmente mediante un referéndum para aprobar dicha constitución.

No suena del todo mal sobre el papel. Pero para entonces, ya veremos cómo se portan los medios catalanes. Si en ese escenario (y seguimos en el escenario de que habrá un entonces) el movimiento independentista se ha desbandado y lo han dejado todo en manos de la élite política y económica, asistiremos a como, una vez más, nos la meten doblada. ¿Apostamos? Por el momento, cada domingo puedes ver en TV3, la teva, un programa donde te explican economía neoliberal vendiéndola como "economía" a secas y verdad absoluta. ¿La ética? "Als economistes no ens interessa això, ho deixem pels filòsofs i els capellans" (segundo programa de la segunda temporada). Bien.

Así que a todos vosotros:


No os desbandéis, no abandonéis, no dejéis el poder en manos de una minoría ni os creáis nada de estos. Esto es una oportunidad, pero si nos separamos, las cosas solo pueden ir mal. Seas independentista o no, seas de donde seas.

Como siempre ha ocurrido.

martes, 4 de julio de 2017

Flatshare, la webserie



Román y Raúl son dos compañeros de piso peculiares. El primero, un tipo cínico y que le encuentra pegas a todo, el segundo, un soñador enamoradizo y algo neurótico. Juntos protagonizan siete episodios de humor absurdo y metaficción.

Flatshare, creada por Rubén Tamayo, producida por La Vita Produce con Leticia Rodríguez, protagonizada por Alessio Rubio y Kike Torres. ¡El Terrat os la recomienda, pillastres!


"De dónde venimos", "Magret, champán, tarantellas y Barry White", "Extradiégesis" y "Cassidy", escritos y dirigidos por Rubén Tamayo. Con Viviana Comas como "la montadora".


"Bipolar", escrito por Ricard Oviedo, dirigido por Rubén Tamayo. Con Bruno Giraldo como "el payaso".


"S11x04", escrito por Rubén Tamayo, dirigido por... ¡eh! ¡Ese es el Capitán Barcelona!


"Román ya vivía aquí", escrito y dirigido por David Martínez Salguero. Con Bruno Giraldo y Silvia Sánchez.

Agradecimientos a todo el equipo técnico que se volcó en estos siete chapters y cuyo nombre aparece al final de cada uno de ellos junto a esa demencial banda sonora (si empiezo seguro que me dejo a alguien...), y a todo aquél que lo ha compartido.

¿Qué pasará a continuación? ¿Volverán nuestros intrépidos holgazanes a su piso compartido? El tiempo sabrá. ¡No os atiborréis a zumitos de piña mientras tanto!

domingo, 30 de abril de 2017

Acerca de las relaciones "románticas"


Aprovechando ciertas experiencias recientes, creo que es un buen momento, como realmente lo es cualquier otro en este contexto de locura social, para plantearse cómo funcionan las relaciones emocionales, y cómo nuestra cultura y también nuestros miedos influyen en cómo las construimos.

Si tienes una relación sana, este post no te afecta a ti. Has encontrado a un amigo/amiga íntimo/a con quien, además, tienes relaciones sexuales. Enhorabuena. Espero que nos aconsejes, e igualmente nos acompañes, por estos cuatro apuntes sobre una de tantas convenciones culturales.

Primero: aunque por conveniencia se asocia el concepto de "amor" con la "atracción" y el “enamoramiento”, igual son cosas distintas.

Cuando hablamos de amor "en general”, solemos referirnos a un sentimiento de afecto y deseo de bienestar de la otra persona. Por otra parte, la atracción física es una expectativa de placer hedonista, mientras que el enamoramiento, o “pillarse” de alguien, aunque solía pensar que era una expectativa sostenida de placer y bienestar enfocada en otra persona, me da que tiene una explicación distinta.

Basándome en introspección (cuando me he “pillado” de alguien) y en un montón de casos cercanos y también lejanos, creo que suele aparecer cuando percibes que otro individuo puede reducir tu ansiedad, partiendo de una falta de "equilibrio vital" ya existente que determina la intensidad de la emoción. Ya sea real, ya sea por presión social y por la creencia de que se debe estar en una relación de pareja. Muchas relaciones empiezan así. Me gustaría creer, ya digo, que se empieza por la conexión emocional, pero esto es raro.

Esta capacidad para "rebajar tu ansiedad", "salvarte" o "completarte" la detectas, por ejemplo, cuando percibes cierta seguridad en la otra persona que te resulta atractiva, es decir, una capacidad “protectora”, o cuando esta muestra interés y “admiración” por su parte, haciéndote sentir valorado/a. Un rol y el otro son intercambiables, pero creo que todos sabemos hacia qué lado se decanta cada sexo. Este estereotipo podría deberse, especulando un poco, a diferencias hormonales (también dependientes de los hábitos físicos de cada individuo) o a una categorización social denigrante y de erosión de la autoestima para la mujer (vamos, el machismo).

Pero resumiendo, estas dos cosas no tienen en principio nada que ver con afecto y deseo de bienestar, si no que este surge, si lo hace, como un añadido, y muchas veces desaparece por completo cuando no se cumplen las expectativas egoístas. Por eso creo que deberíamos separarlo, ni que sea para que el concepto de “amor”, tan denigrado como el de “amistad” en la era de Facebook, tenga un poco de sentido de nuevo.

Una de esas definiciones tiene futuro, señor Anderson.
La otra no lo tiene.

De lo que aquí estamos hablando es de que ahora mismo, y está ocurriendo cerca de tu casa, la gente está decidiendo con quién quiere pasar la mayor parte de su tiempo en base a un criterio físico y conductual que no tiene NADA que ver con el bienestar mutuo. Si este bienestar ocurre, no es porque se haya seleccionado bien a la otra persona. Siempre será una “feliz casualidad” que será lo que sustente la relación, si lo hace, una vez pasado el juego de deseo, protección y admiración inicial.

Si lo analizamos según los criterios que debe tener un test psicológico, el que usan muchas personas en busca de pareja no tiene ni fiabilidad, ni validez, ni carácter métrico. Bueno… quizá lo último sí.

Segundo punto. Ya estamos dentro de nuestra feliz pareja formada en base al atractivo y la inseguridad. Hemos entrado en el territorio de la monogamia. Esto es: solo existe UNA pareja, solo puedes querer o sentirte atraído/a por UNA persona, por lo tanto, si tu pareja se interesa por otra persona, PUEDES PERDERLA. SOLO PUEDE QUEDAR UNO. Esta mentalidad origina los celos. Entra en juego, de nuevo, la ansiedad. Así que, si eres una persona ansiosa (recordemos, condición que propicia el enamoramiento) y además no confías en tu pareja (recordemos: no se ha elegido a la pareja en base a ítems de honestidad y empatía), puedes llegar a controlarle los mensajes, con quién va, cómo viste, etc. Si esa persona tiene interés, o decide acostarse con otra, SE ACABÓ TODO. Drama. Posible reconciliación, pero la cosa necesitará mucho trabajo y recuperar (o crear por primera vez) la confianza.

Todo el mundo entiende que puedes tener múltiples amistades, con mayor o menor profundidad, y que cada una de ellas no influye, a priori, en la otra. Esto, según la creencia monógama, ES IMPENSABLE. No, no. "Solo se quiere a una persona si la quieres de verdad" (me remito a la necesidad de reducir la ansiedad bajo la protección de una relación estable).

Y por todo esto, aparecen todas las disfuncionalidades de la pareja, alcanzando su extremo en la violencia, llámese doméstica o de género. Ésta normalmente está asociada al machismo. ¿Pero estamos seguros de que es el verdadero origen de las explosiones de violencia? ¿O lo es el juego enfermizo en el que las expectativas de la pareja colocan a individuos ya de por sí temperamentales? Por lo pronto, la violencia también se da en relaciones entre mujeres. Sin querer en ningún caso restar importancia a la lucha contra el machismo, creo que hay que plantearse esto también desde este punto de vista.

Tercer punto. Cómo afecta esto a las relaciones entre sexos. Las relaciones de pareja o las expectativas sexuales afectan a las relaciones genéricas entre hombres y mujeres. Crean una barrera y unos prejuicios absurdos. Los hombres son “el enemigo”, que solo van a hacerte caso si resultas atractiva y sumisa, y van a intentar dominarte. Las mujeres son “unas zorras”, que solo van a valorarte si le echas horas en el gimnasio y te comportas con dominancia y desinterés (en ocasiones real, y esto es lo más peligroso) hacia ellas. Pero, sobre todo, debes mostrarte atractivo/a o serás despreciado/a.

Hay una esquizofrenia inherente en el hecho de que vivamos en una sociedad donde se han liberado las relaciones entre hombres y mujeres de la estructuración clásica de pareja, es decir, donde existen las relaciones de amistad entre sexos, y la propia existencia de la pareja. Por ello a veces es tan absurdamente difícil establecer un equilibrio. Dentro de una amistad “sin derecho a roce” (y hace falta la etiqueta, porque parece ser que el sexo es la variable más importante en cualquier tipo de relación), se permite cualquier conducta menos la sexual. Si a mi amiga no le gustan las películas de Eddie Murphy, y no las quiere ver, no pasa nada. No creo que vaya a pensar que siempre ha habido un plan maestro para obligarla a ver la filmografía de Eddie Murphy, propósito escondido en todos los altruistas detalles, anulando la autenticidad de la amistad desde su mismo origen. Si por lo que sea, se sugiere la apetencia de relaciones sexuales, en ciertos casos pueden llegar a desatarse las siete plagas del apocalipsis. Está estipulado, por mandato divino, que las amistades, para serlo, deben ser “puras” (pero entonces, ¿el sexo es algo malvado?).

La cuestión es: ¿No sería mejor poner la presencia de sexo o no a la altura de la apetencia o no de ver la santa trilogía de Superdetective en Hollywood? Es decir, ¿no sería mejor partir de relaciones desinteresadas, carentes de miedo y dependencia pero igualmente capaces de ser profundas, y que el sexo sea un ingrediente que esté, o no?

No estoy proponiendo, para nada, la normatividad de la poligamia o quedarnos en el puro sexo instrumental y esporádico. Propongo, en todo caso, la extinción de la “gamia” en sí misma. Dentro de esa “extinción cultural”, las actualmente llamadas “parejas” sanas no se ven afectadas, y, obviamente, nadie se ve obligado nunca a tener más de un “amigo” si con una amistad profunda le basta. Sería el fin de la búsqueda de relaciones tal cual se conoce (quizá librándonos de bastante telebasura por el camino) y de las expectativas y la obligatoriedad de la norma, abriendo el modelo al diálogo, como de hecho ya empieza a ocurrir. Pero, para ello, deberíamos atacar el cuarto punto.

Cuarto: ¿cómo reducimos la búsqueda superficial y la ansiedad?

La guerra social nos obliga a decantarnos por la pareja como lugar de “refugio” donde aumentar la autoestima y la inseguridad en un entorno depredador. Haría falta, en primer lugar, cambiar las relaciones interpersonales a nivel global. Un entorno hostil, competitivo y basado en la imagen, como fomenta el modelo capitalista y los medios de comunicación en base a él, no ayuda en absoluto.

De alguna manera, hay un cierto paralelismo entre el capitalismo neoliberal, con toda la inseguridad, competición y necesidad de protegerse a toda costa y por uno mismo, con las relaciones monógamas. A veces creo que son el mismo juego: el depredador llega más alto, y se generan relaciones de dependencia entorno a él. Esto vuelve sobre el tema de la ansiedad: el miedo y la desconfianza a nivel social, fomentada cultural y sistémicamente, perpetua el desequilibrio individual y colectivo.

Por el momento, la reflexión es un primer paso.

Con todo esto, creo haber dado argumentos para que nos replanteemos qué estamos haciendo con nuestros corazoncitos. Estoy seguro de haberme equivocado en algo, o de haber generalizado alguna observación. Y he hablado poco de relaciones homosexuales por puro desconocimiento. Pero creo que, en general, la situación se está volviendo tan insostenible que hay que empezar a perder el miedo y reflexionar fuera de las estructuras de una cultura que es, en este y en muchos otros ámbitos, absurda y obsoleta.

miércoles, 22 de junio de 2016

Unidos Pod... ¡Vengadores, reuníos!

Parecía que la izq... los Vengadores no iban a volver a reunirse jamás después de la guerra civ... La Civil War, pero míralos aquí. ¡Ya era hora, diablos!


Mientras tanto, Loki está muy enfadadito porque por culpa de ellos no pudo conquistar la Tierra en marzo :(

¡Pero votadle! ¡Es guapo! :D


Ultrón ya estaba harto de que no le dejaran hablar en esp... que no le dejaran moverse libremente, y ahora que lo ha conseguido está dispuesto a acometer la regeneración que tanto necesitamos.

Porque pedíais un cambio, ¿no?


Aunque parezca que Ultrón y Loki no tienen nada que hacer contra los Vengatas, cuentan con un aliado que ha estado setenta años gobernando cara al so... En la sombra, en la sombra.

Ultrón jura que solo se aliará con ellos si reemplazan a su cabecilla. Pero ya sabéis lo que dicen... 


Corta una cabeza y otras dos ocuparán su lugar.

Que Odín nos pille confesados el domingo. Excelsior!

[En anteriores elecciones...
La Chuckinada
La Urkelada
El Joc d'en Cèl·lula a Catalunya
Lluita a mort per la Terra!!
Catalunya Wars]

jueves, 5 de mayo de 2016

Sucedió en Matalascañas

Mientras se preparan postecicos nuevos (paciencia, ¡este blog se llama así por algo!), os dejo con un recopilatorio temático de aquel blog llamado Matalascañas, que celebra hoy su décimo aniversario.

Matalascañas y sus derivados fueron una mirada excéntrica a un mundo pretencioso, con sus múltiples aciertos y por supuesto errores. ¡Sed testigos!

http://blog-of-m.blogspot.com.es/

Crónicas variadas

Abrazos Gratis en Barcelona: 

Reflexiones y tal:

Frases célebres:

Mundo Curioso:

Marvel Especial Navidad:

Thirty October Adventures:

Vídeos emblemáticos:

Super Smash Bros. MTLC:

La trilogía del palillo:

La guerra Visitante de Honor:

El ataque del Dr. Kawashima:

Maestros chamanes africanos:


Propaganda electoral:

Reseñas variadas:

Cortometrajes:

domingo, 21 de febrero de 2016

Sigo esperando lo imposible

 
Un ejemplo de cómo las cosas podrían (y pueden) ser

Hace ya nueve años escribí este post. A veces tiro demasiado de nostalgia, pero creo que este, surgido de una época en la que solía guardarme para mí mis reflexiones en favor del humor absurdo, es especial. En él hablaba sobre el individualismo, el machismo y el capitalismo, sin usar esas etiquetas. Hablaba también de autenticidad y de apariencias. Era una época idealista, no porque soñara con algo imposible, sino porque no entendía el origen del conflicto y escribía desde una óptica de ensoñación, de “cruel broma del destino la que nos ha hecho ser así”, y que “ay, si algún día abriéramos todos los ojos a la vez…”.

No sabía muy bien por qué las cosas eran como eran, no sabía si era cuestión de tiempo que la mente colectiva avanzara hacia algo un poco más justo o es que quizá a mí se me escapaba algo que toda la sociedad sabía y era yo que no era capaz de comprenderlo por mi juventud. El tiempo pasó, y en mi intento de poner mis ideas en la práctica, las frustraciones y las hostias fueron constantes, incluso procedentes de, hipotéticamente, mis propias filas. Fue así, poco a poco, como llegó el cambio de paradigma: dejé de interesarme por estas cosas y empecé a obsesionarme con la adaptación propia (“sin renunciar a ciertos principios”, me decía cuando aún creía que eso era posible) a la sociedad en la que había nacido y que se me decía una y otra vez que no quería comprender por capricho.

Había calado en mí, en una etapa de obvia confusión en la que parecía que absolutamente nada se sostenía en pie, que todo aquello que me había pasado era porque no era lo suficientemente bueno, no me había adaptado y había tenido grandes e importantísimos agujeros en mi “percepción” de la realidad. Y con esa nueva percepción empecé a “entender” que hay que ser más "hombre" porque eso es lo que hace que transmitas competencia y atraigas a las señoritas, que hay que estar delgado y fuerte, que hay que esforzarse y tener tu propia marca y aparentar seguridad y saber venderse y ser un empresario de uno mismo y mil milongas más.

Aún no entiendo cómo podía pensar que tratar de cambiar totalmente mi actitud para adaptarla a unos principios machistas como el modelo del hombre fuerte y distante, individualistas como que es simplemente cosa del esfuerzo propio “llegar a algo” y capitalistas como la oferta de uno mismo como producto mediante el marketing personal (es decir, recurrir a la apariencia en vez de a la autenticidad) no eran tirar todos mis principios a la basura. ¿Pero qué otra opción tenía, si no? ¿Seguir dándome de cabezazos contra el muro de la sociedad y ver cómo se me negaban una a una ciertas oportunidades? Estaba demasiado claro, sobre todo cuando pesaba bastante más que ahora, que estaba un peldaño por debajo en la "escala social" como para que cualquier simio posesivo, superficial, egoísta y en más de una ocasión descaradamente machista pasara por delante de mí en relaciones con chicas. Era demasiado evidente que la gente solía menospreciarme de entrada y tenía que ganarme “mi lugar” mediante el esfuerzo y la paciencia, y eso si ocurría el milagro de tener la oportunidad. Era tan sistemático que solo podía haber una explicación, y esa explicación también parecía ser un por qué a aquellas cosas que había escrito antaño desde una óptica soñadora y que no solo no parecían cambiar sino que iban cada vez a peor. 

Y aquella fue la temporada de los “por naturaleza”. El ser humano es egoísta por naturaleza, y como mucho puede aspirar al bien común a través de él. Las mujeres y los hombres buscamos esto y lo otro por naturaleza. Solo los más aptos sobreviven por naturaleza. Nos fijamos en lo superficial por naturaleza. Tendemos a elegir a las personas fuertes, aunque éstas carezcan de una pizca de empatía e inteligencia, porque buscamos "líderes" por naturaleza. Somos seres conflictivos y primarios por naturaleza. 

Evidentemente solo es cuestión de tiempo y experiencia que todos estos supuestos, aunque constantemente presentes en la mente colectiva y en la vida social, se desmoronen aunque sea simplemente al ver que a largo plazo nunca funcionan. Las negociaciones entre egoístas tenderán a la ruptura justo un instante después de que los intereses de las partes cambien. Las mujeres que buscan a un hombre fuerte al que admirar y situar por encima de ellas terminarán terriblemente rotas y dependientes. La capacidad para sobrevivir depende de tantos factores, y hay tantas formas diferentes tanto de vivir como de palmarla, que hablar de supervivencia del más apto es más una cuestión de fe que de ciencia. Las personas superficiales viven esclavizadas por la obsesión en su propia apariencia. Hay y ha habido a lo largo de la historia (en este país especialmente) auténticos idiotas en la cumbre, y muchísimas personas extraordinarias que han muerto en cualquier cuneta. Para ser tan conflictivos y primarios, nuestra especie de monos calvos y enclenques ha sobrevivido tantos años gracias a que hubo gente que no se conformó simplemente con robarle la comida al otro a garrotazos. 

Así que, si no es por naturaleza, ¿por qué nada cambia? ¿Por qué la realidad se empeña en llevarme la contraria y repetir en mi cara los mismos moldes y patrones de conducta una y otra vez? ¿Cuál es el origen del conflicto del que hablaba hace ya tanto tiempo? Si descartamos (al menos, prudentemente, como factor decisivo) lo natural, tendremos que poner la vista en lo adquirido. Es decir, en la cultura.

¿Y qué es la cultura? La cultura no es más que una guía perceptiva de la realidad. 

Si la cultura te bombardea con la apariencia física, te fijarás en ello como norma y la buscarás por encima de cualquier otra característica. Si la cultura te dice que el amor se encuentra en el concepto de relación seria, no verás amor posible a no ser que estés dentro de una o pases de ésta a otra. Si triunfar en la vida es tener dinero, calcularás el éxito personal de cada individuo por sus adquisiciones materiales y la cantidad de pasta que se lleva, obviando para qué utiliza y de dónde proviene esa “riqueza” simbólica. Si la cultura te dice que solo con esforzarte llegarás a algo, no vas a pararte a analizar que este es un sistema económico (ya no digo político, porque la imbecilidad del nuestro está fuera de toda duda) completamente demencial, sujeto al azar y los impulsos egoístas de una élite apoltronada que juega al Monopoly con las vidas de la gente porque han sido educados (de nuevo la cultura) para ello.

Ni te fijarás en que son éstos los que cuentan con las herramientas para filtrarte su propia imbecilidad a través de radio, televisión, cine, publicidad, prensa y discursos políticos, fuentes primarias de la susodicha cultura. No hablemos ya de que serán estas ideas las que en demasiados casos determinarán tus oportunidades tanto vitales como laborales, según cómo haya funcionado tu vida y en base a tus pintas, y si como buen corderito has interiorizado la actitud de saber venderte y de venderte por completo.

¿Sigo esperando lo imposible? 

Lo imposible es conformarse con esta mediocridad. Tenemos la capacidad de ser mejores, y sí, la tenemos por naturaleza. Toca ver si seremos capaces de conseguirlo enfocando nuestra percepción en las cosas que de verdad importan. 

Y así es como, de repente, creo que ya sé de qué quiero escribir en este blog.